Lo ocurrido ayer en el Congreso de los Estados Unidos ha tenido una fuerte repercusión en el entorno de las redes sociales, que quizá aún no podamos valorar en toda su extensión.
Twitter rápidamente bloqueó la cuenta de Donald Trump (no es la primera vez que toman medidas contra él) e impidió que se retuiteara o comentase el último vídeo que publicó, pese a que en él llamaba a sus partidarios a volver a sus casas, sólo porque no se desdecía de las acusaciones de fraude electoral contra el Partido Demócrata.
Twitter ha amenazado al presidente saliente con suspender permanentemente su cuenta de usuario, pero también Facebook ha anunciado sus propias medidas para censurar al mandatario tanto desde la red social homónima como desde Instagram.Facebook impedirá al 'trumpismo' difundir sus convocatorias
Según Facebook, los "riesgos de permitir que el presidente siga usando nuestro servicio durante este periodo son demasiado grandes", por lo que bloquearán sus cuentas de manera "indefinida", pero como mínimo "gasta que se complete la transición pacífica del poder dentro de dos semanas".
La plataforma afirma que en el pasado fueron tolerantes con las publicaciones de Trump por creer que "el público tiene derecho al acceso más amplio posible al discurso político, incluso al más controvertido", pero que "el contexto actual es fundamentalmente diferente".
Y lo es porque juzgan que el líder conservador estaría usando Facebook "para incitar a una insurrección violenta" contra "un gobierno elegido democráticamente".
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