En la guerra, la cultura es una de las víctimas colaterales olvidadas. La imperiosa necesidad de imponerse sobre el enemigo supone no solo acabar con sus vidas; también con lo que lo representaba o, en general, todo lo que no pertenezca a “los suyos”. El estado islámico ha demostrado esto en incontables ocasiones, con la destrucción de obras de arte y sitios históricos de civilizaciones que nos dejaron hace miles de años. Uno de los casos más llamativos fue el del “León de Mosul”, una de las esculturas que daban la bienvenida a los visitantes en el museo de la ciudad iraquí.
Que el museo alojase algunas piezas de miles de años de antigüedad importó poco a los vándalos, y la escultura del león sufrió su ira, pese a datar del 860 antes de Cristo. De esta manera se terminaba el camino de la famosa escultura, que empezó adornando el legendario templo dedicado a Ishtar en la ciudad de Nimrud, una de las capitales de Asiria. La importancia histórica de semejante pieza sólo rivalizaba con su diseño, uno que se había perdido para siempre. O no.
Estatuas destruidas recuperadas con impresión 3D
La última colaboración de Google con Imperial War Museums se ha centrado en la exposición “Cultura bajo ataque”, en la que se recopilan algunas las pérdidas más graves para el estudio de la Historia; pero también se explora cómo podría ser posible volver a estudiar estas piezas gracias a las nuevas tecnologías. En concreto, Google ha usado fotografías en alta resolución …