Los videojuegos son un medio de entretenimiento y expresión artística que ha tenido una evolución sumamente rápida y explosiva. Cuando en los años ochenta e inicios de los noventa, comenzábamos a tener a una joven industria multimillonaria, varios desarrolladores ya se encontraban haciendo todo tipo de complejos experimentos para entregar experiencias que fueran sumamente profundas tanto en términos de narrativa, como en mecánicas de juego y diseño de niveles, lo cual, evidentemente trajo una época en la que innovación e invención de IPs completamente nuevas, se daba casi a diario. Fire Emblem fue uno de los tantos productos que se dieron como resultado de lo anterior y que de alguna manera, se ha convertido en la insignia moderna del género al que representa, al menos en oriente. En pleno 2017, dicha franquicia toma un arriesgado paso al presentarnos Fire Emblem Echoes: Shadows of Valentia, título que en su presentación y estética da la impresión de haber sido diseñado hace unos meses pero que en su núcleo, carga de manera muy marcada con Fire Emblem Gaiden de 1992.